“El ojo que ves, no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve”

 

Este maravilloso proverbio publicado por Antonio Machado en la segunda edición de Campos de Castilla debería servirnos como preludio de lo que debe ser la política de comunicación de cualquier empresa: somos, fundamentalmente, lo que los demás ven de nosotros.

Y ¿cómo lo ven? ¿Cómo acceden al interior de nuestros “secretos”? ¿Cómo podemos “acompañar” a nuestros visitantes –y guiarlos- en cada una de las incursiones que realizan por nuestra empresa?

Esa es la clave. La velocidad con que la información viaja y la facilidad, sobretodo, de acceso a la misma ha desvirtuado el poder que tradicionalmente se le atribuía a los medios de comunicación y lo ha atomizado hasta el punto que cualquiera, con una cuenta activa en cualquier red, está haciendo labor informativa sobre tu producto, tu empresa o tu negocio.

Y al mismo tiempo, si no estás en el escaparate, ten por seguro que no existes.

El equilibrio entre ambos mundos (el de la exposición a la observancia pública y el del control precisamente de qué se está observando exactamente sobre ti) es la clave del éxito.

No lo olvides nunca.

 
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial